Dicen que los historiadores hoy en día lo tienen complicado para ganarse el pan.
Y que en un mundo donde solo importa el postureo y el «twit impactante», un mundo donde solo importa aparentar, la cultura no tiene mucha cabida.
Vivimos en lo que nosotros llamamos un «apagón cultural»
Qué le voy a hacer.
Siempre me gustaron los retos,
Desde pequeña (contar retos)
Tuve el ejemplo de mi padre. A él siempre le fue muy bien:
fue Ministro de Cultura con la UCD de Adolfo Suárez. Pero por aquel entonces un político no gana como los de ahora.
Escribió más de 150 libros de temática histórica y de esto si ganaba, vivía de ellos y de dar conferencias.
Aunque estas no las cobraba.
Cuando me licencié en Historia estaba muy entusiasmada con todo lo que había aprendido y sentía que tenía que continuar difundiendo la Historia como lo hizo mi padre.
Explicaba por Hobby la Historia con diferentes grupos, paseando por las calles. Cualquier sitio era bueno y cobraba una pequeña propina por ello. Como te digo, yo tenía mi trabajo.
También ayudaba a mi padre con todas sus firmas de libros y fui su editora durante muchos años.
Así que como ves, de una forma u otra siempre he estado vinculada a la Cultura y a la Historia.
Y entonces llegó mi hijo, aunque él es farmacéutico siempre le apasionó la Historia, gracias a mi padre.
Además es un crack en Marketing y él fue el principal impulsor de Discendo.
Desde que cometimos la locura de juntarnos, dejar nuestros trabajos para dedicarlos a difundir la Cultura y la Historia ya hemos ayudado a más de 300 alumnos a aprender Historia de forma diferente y conseguir la gran satisfacción personal que da la cultura.
Por lo visto los historiadores teníamos más salidas además de funcionario o profesor.